Para entender la epigenética de forma sencilla y por qué es tan importante en el libro de Mark Wollyn, Este dolor no es mío, imagina que tu ADN es el guion de una obra de teatro. El guion está escrito y no cambia: esos son tus genes. Sin embargo, la epigenética es el director de la obra: decide qué escenas se actúan con mucha intensidad, cuáles se susurran y cuáles se eliminan por completo.

1. No es lo que tienes, sino cómo se usa

La epigenética estudia los cambios que activan o desactivan los genes sin cambiar la secuencia del ADN. Es decir, tú naces con un «manual de instrucciones», pero el ambiente (lo que comes, dónde vives y, sobre todo, lo que sientes) pone marcas químicas sobre ese manual.

  • Interruptores: imagina que cada gen tiene un interruptor. La epigenética decide si el interruptor está en on (encendido) o off (apagado).
  • Marcas químicas: factores como el estrés crónico añaden pequeñas etiquetas (llamadas grupos metilo) al ADN que le dicen a la célula: «no leas este gen ahora».

2. El trauma y la herencia

Aquí es donde entra la conexión con el trabajo sistémico. La ciencia ha descubierto que las experiencias traumáticas de nuestros antepasados pueden dejar estas «marcas» en sus células germinales.

  • El experimento de los ratones: se expuso a ratones al olor de la flor de cerezo junto a una descarga eléctrica. Lo asombroso fue que sus hijos y nietos, que nunca conocieron el olor ni la descarga, reaccionaban con terror al aroma del cerezo.
  • En humanos: si un antepasado vivió una hambruna o una guerra, sus descendientes pueden nacer con «interruptores» activados para almacenar más grasa o para estar en alerta constante (ansiedad), aunque vivan en un entorno seguro.

3. La buena noticia: es reversible

A diferencia del ADN, que es permanente, las marcas epigenéticas pueden cambiar. Si el estrés puede «apagar» genes de bienestar, las experiencias positivas, la terapia, la meditación y el trabajo con la historia familiar pueden «encenderlos» de nuevo.

En pocas palabras: la genética es el destino que te dieron; la epigenética es la libertad que tienes para decidir cómo se expresa ese destino.

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